domingo, 19 de mayo de 2013

La leyenda de la Laguna Grande de Gredos

Este último puente he tenido el privilegio de perderme por la Sierra Gredos, en Ávila. Tenía muchas ganas de ir pero por unas razones u otras al final  nunca se daba la ocasión.
Antes de llegar no pensé que podría encontrarme con un paisaje tan nevado, teniendo en cuenta las fechas en las que nos encontramos, pero me alegro de que fuera así ya que hace bastante tiempo que no caminaba por la nieve y que me llegaba hasta las rodillas.

La travesía hasta el Circo de Gredos no es complicada (unas 2 horas y media) pero tiene algo de pendiente, aunque, como digo, con nieve la cosa se hace algo más peliaguda. Y luego hay una bajada hasta llegar a la famosa Laguna Grande de Gredos.

Cuando llegamos allí me costó dibujar el contorno de la Laguna ya que estaba completamente cubierta de hielo y nieve. Pero sí, allí estaba tímida y camuflada como si de alguna forma quisiera esconderse de las fotos, los flashes y de los curiosos visitantes.


De esta Laguna existen varias leyendas; unos dicen que es una gran sima profunda que conecta con al centro de la Tierra cuyas aguas al agitarse emiten ruidos espantosos y hasta tormentas. Otros dicen que la Laguna esconde en su interior a una vieja bruja que desenamora a las muchachas que se miran en sus aguas.


Existe otra superstición, que también viene recogida en la novela "La Dama Errante" de Pío Baroja,  que cuenta que la laguna está habitada por animales terribles que son capaces hasta de devorar a una vaca.

También dicen que si arrimas el oído a una de sus rocas puedes escuchar los golpes procedentes del fondo de la Laguna. 

Yo algo escuché pero, ¿serían aquellos sonidos los producidos por la bruja golpeando su caldero con el cucharón? o ¿quizás eran los golpes de las bestias devorando a sus presas?



Sean brujas, bestias o caminos que nos adentran hacia el centro de la Tierra, lo que está claro es que la Laguna Grande y el Circo de Gredos son un auténtico espectáculo para el disfrute de todos los sentidos.



¡¡Hasta la próxima!!






lunes, 15 de abril de 2013


Hace unos días que me vengo preguntando si publicar o no esta entrada. Se trata de enseñar "mi primer relato" más o menos en serio y, cuando digo en serio tampoco quiero que se piense que lo hago con un ánimo  pretencioso, simplemente he decidido mostrarlo para que los demás puedan leerlo, sin más.

La historia apareció en mi mente en un desvelo a las seis de la mañana. Así que como no podía dormir empezaron a surgir ideas que, algo abstractas, tomaron sentido tras plasmarlas  y ordenarlas.

Espero que les guste.



Un final feliz


Como todos los días, con las primeras luces del alba, Mina llamaba a la fortaleza del Reino del Dragón y dejaba que él posara sus enormes ojos en su temblorosa cara. Ella sostenía su mirada y tras una mueca de sonrisa se marchaba hasta que, nuevamente, el Sol se pusiera para volver a hacer acto de presencia ante él. Así debía de hacerlo día tras día desde que Mouk descubriera su secreto.

Cuando Mina nació nada hacía presagiar lo que en unos pocos años sucedería. Al fin y al cabo ella era como el resto, una niña normal, pero cuando a la edad de seis años le empezó a asomar su primer diente definitivo todos quedaron perplejos. No es que fuera de un marfil tirando a amarillento, no, el diente era completamente dorado, y así  fue sucediendo con el resto de las piezas hasta que terminó de renovar su reluciente pero extraña dentadura.

Las ingenuas flores, engañadas, ladeaban su posición al paso de su resplandeciente y radiante sonrisa. ¿Cómo no iba a sentirse eclipsado y celoso el glorioso Astro Sol con semejante y anodina criatura terrenal? Ni siquiera la profunda y oscura noche era capaz de ahogar los destellos de la sonrisa de Mina.

En la aldea siempre debía ir acompañada por alguno de sus padres por temor a que cualquier desalmado ladrón  le arrebatara su preciada dentadura, así que aquello más que  una bendición se convirtió en una desgracia. La muchacha deseaba salir y descubrir el mundo pero el recelo a que le sucediera algo hizo de ella una chica tímida y reservada.

Mouk, el Dragón, no tardó demasiado en descubrir que en su reino habitaba una muchacha con los dientes de oro, así que no dudó en reclamar lo que creía que era suyo. Sin más, ordenó que se apresara a la muchacha y le arrancaran su apreciada dentadura para reunirla con el resto de sus incontables riquezas. Los padres asustados por el futuro de su hija decidieron llegar a un pacto con el Dragón, el cual consistiría en que la muchacha se fuera a vivir a su castillo para siempre, de esa forma su hijita sería presa de él, pero al menos no tendría que renunciar a su dentadura. Para Mina aquel trato era peor que la propia muerte, ya que si bastante sufrimiento era el no poder salir prácticamente de aquella aldea, ¿qué sería de ella encerrada en aquel castillo y con la única compañía del Dragón? Así que el acuerdo se cerró en que ella se acercaría a la fortaleza mostrándole su dorada dentadura antes de que despertase el sol y de nuevo cuando cayera la noche, todos y cada uno de los días de su vida. El Dragón, conforme, accedió al trato pero juró que si algún día Mina no aparecía ante él, lamentablemente, su familia moriría.

La vida de Mina transcurría sin sobresaltos, los padres la seguían teniendo a salvo y el Dragón miraba con orgullo sus riquezas, todo perfecto, salvo para ella, que soñaba con la libertad y con un amor que aunque todavía no conocía, estaba segura que sería como sentir una constante y suave caricia de la brisa del mar. Y claro, cuando los sueños no se cumplen, la desdicha acaba llegando, sube despacio, sí, pero como el sigiloso aleteo de un gorrión, termina elevándose sin prácticamente hacer ruido.

Mina soñaba, dormida y despierta, soñaba tanto que  en uno de aquellos sueños algo se le reveló. Algo tan importante como para averiguar que su fatídica existencia era el resultado de una maquinada historia de hadas en la que la desdichada protagonista, que en este caso era ella, debía pasarlo muy mal ya que le estaba esperando un final maravilloso, de hecho sería el más maravilloso de todos. Pero los días, los meses y los años pasaban y ningún príncipe azul venía a rescatarla y ningún encantamiento desaparecía. Ni siquiera cuando cumplió la mayoría de edad pasó nada, así que ella esperaba y esperaba sin que apenas nada cambiara.

Pero entonces en otro de esos sueños descubrió que su “autora”, es decir la creadora de su cuento de hadas, había cambiado de idea y ya no tenía preparado ningún final feliz para ella. No, esta vez no. Esta vez La autora había decidido que su protagonista no tuviera ese final feliz que todo lector espera, sino otro más desdichado en el que la desesperada Mina acabaría entregando su dentadura al Dragón para poder, por fin, ser libre y encontrar el amor. El Dragón al verla sin dientes sentiría pena de ella y finalmente la convertiría en piedra. La autora estaba hastiada de aquellos típicos finales en los que todo acaba bien, así que esta vez decidió dar un cambio de rumbo a la historia de Mina y de esa forma desembocarla a un trágico destino.

Cuando Mina descubrió los maquiavélicos planes de su autora no atisbaba a entender por qué ella, sí ella, no tenía derecho a tener su maravilloso final feliz.

Mina sabía que en todo cuento de hadas había hechizos, deseos o pociones mágicas y aunque la Autora no los tuviera reservados para ella, los encontraría. Sabía que en algún sitio de aquella maldita historia estaría escondido uno de esos encantamientos, así que valiente se enfrentó a su destino. Sí,  en alguna parte de aquellas líneas encontraría algo, algo mágico, algo que pudiera utilizar para ello y cambiar de esa forma su porvenir. Buscó y buscó pero nada encontró, por más que examinaba cada frase, cada letra, cada punto y cada coma no hallaba ni varitas mágicas, ni pociones, ni sortilegios.

Desalentada de tanto buscar y de tanto pensar decidió pasear en dirección al prado de los Watson que estaba a unos pocos metros de su casa. Se sentó y vació su mente muy lentamente y, cuando sus manos notaban el refrescante tacto de la hierba fresca, Mina miró al suelo y advirtió un tímido y diminuto trébol de cuatro hojas. No sabía que aquellos tréboles eran mágicos, pero le entusiasmó tanto aquel peculiar fallo de la naturaleza que lo arrancó y lo guardó en su bolsillo para que nadie se lo arrebatara, ya que, a su manera, también ella se sentía como aquel pequeño y diferente trébol.

Aquella noche Mina volvió a soñar con su final feliz, con el que tantas y tantas veces había soñado. Pero esa noche el sueño fue más lúcido, más real.

Al día siguiente, tal como había hecho prácticamente toda su vida, se dirigió de forma autómata al castillo para visitar a Mouk. Pero esta vez nadie abrió la puerta, esperó un rato pero nadie aparecía, hasta que un ruido de pisadas se acercó a su espalda y alguien le tocó el hombro.

-El Dragón ha muerto, yo mismo le he matado. Eres libre.
-¿Libre? Titubeó Mina.

¿Era acaso “su final feliz”? ¿Y era él su príncipe azul? Sí, ahí estaba delante de ella, estático pero con una gran sonrisa diciéndola ¡yo también te estaba esperando!
Pero cuando ella se fundió con él en un profundo y cálido abrazo, él desapareció, como desapareció el castillo, las nubes, y el celoso Sol, todo se desvaneció, solo quedó ella en la absoluta e infinita Nada.
El cuento se acabo y  con él su final feliz.

……………………………………………………

-¿No hay nada más? Preguntaba a La autora.
-Es tu final, Mina, ya está, ya acabó.











domingo, 31 de marzo de 2013

El bosque encantado


Todo Yin tiene su Yang y eso es precisamente lo que le pasa a cualquier villa, barrio o ciudad que no tiene el privilegio de situarse en un bonito valle o montaña ideal, incluso el más lúgubre y aparentemente insignificante barrio tiene un escondite, un rincón o un pasaje secreto que le hace poseer algo especial.

El barrio del que les hablo, no tiene callejuelas, fuentes milagrosas o casas encantadas (que yo al menos haya descubierto) pero sí tiene un gran parque al que me gusta llamar “El pequeño bosque encantado”. ¿Y por qué encantado me dirán? Porque goza de algo, o más bien de unos pequeños seres,  que nadie nunca podría imaginarse encontrar en ese tipo de ubicación o de ambiente. Esos seres, son "las ardillas", a las que siempre solemos situar al lado de pequeñas hadas, ninfas o de encantadoras niñas perdidas, o eso es al menos lo que me imagino de ellas cuando pienso en su figura.


Y tampoco conozco mucho de mitología o de simbolismo en cuanto a este pequeño y despierto ser, pero sí debe tener algo de mágico cuando no hay autor o ilustrador que se precie, que no introduzca a este gracioso animalito en sus historias o dibujos.

Lo que está claro es que ya sea porque nos recuerda o nos evoca a espacios y lugares encantados o porque simplemente nos inspira alegría y espontaneidad, es un animalito que, el solo hecho  de verlo, hace que nos retrotraigamos a nuestra más tierna y pura infancia.

Y eso es precisamente lo que me sucede a mi cuando voy al  "Pequeño bosque encantado" y veo a mis queridas amigas "las ardillas" corretear, subir y bajar con ágil elegancia del más alto de los pinos.




Me encanta, cuando se me acerca alguna y me mira con esos ojitos profundos para que le dé alguna nuez.





O cuando las veo pasando de árbol en árbol cual pájaro volador.



Fíjense en esta lo alerta que está. Cualquiera diría que está en el mismísimo Yellowstone ¿verdad? Pues no, aquí la tienen viviendo a las afueras de un barrio humilde de Madrid, ¡y tan contenta!

Así que ya saben, cuando vengan por aquí a hacerme una visita no olviden traer sus nueces, que yo les llevaré a visitar mi "Pequeño Bosque Encantando", pero, eso sí, con los ojos bien vendados ;-).

Un beso mágico.




sábado, 16 de marzo de 2013

Los cuentos, la terapia y Jorge Bucay

Hoy me apetece dedicar una entrada a Jorge Bucay, que utiliza los cuentos con un claro y principal objetivo terapéutico. A través de estas bellas narraciones y de su simbología, intenta solucionar problemas psicológicos y por qué no, también hacernos reflexionar, de hecho él mismo opina que "los cuentos sirven para dormir a los niños y para despertar a los adultos", ¿no es genial?.

Aquí les dejo unas pequeñas muestras que espero les gusten.

El gusano y la flor



El buscador



El anillo





domingo, 17 de febrero de 2013

Se buscan miradas

Hay miradas que enamoran otras que matan, las hay que esconden secretos detrás de unas grandes gafas. También hay miradas cómplices, miradas apasionadas, miradas traicionadas y miradas que traicionan. Miradas que imploran perdón y miradas que perdonan. Hay miradas ausentes, ingenuas, celosas, miradas que inspiran e imborrables miradas. Miradas desesperadas buscando miradas y robadas miradas.










"Cuando miras mucho al abismo el abismo termina mirándote a ti." 
Nietzsche



viernes, 1 de febrero de 2013

¿y si no sé jugar a vivir?

El otro día les mostré a través de Chaplin una de esas poesías que representan por decirlo así el sentido de la vida o de vivir en sí, y pensando en eso de "vivir" me acordé de una canción que compuse hace tiempo en uno de esos días de bajón en los que intentas buscar algo de sentido a tu vida. 

Cuando estaba componiendo el tema no hacían más que venirme sensaciones negativas o tremendistas que me pedían que las plasmase allí pero, según iba terminado la composición algo me decía que la canción necesitaba -como yo- una dosis de ilusión o de esperanza, así que me puse a pensar en esas pequeñas cosas que sí daban sentido a mi vida y por las que merecía seguir "jugando a vivir".

Espero que les guste:

"No sé jugar a vivir"

video


No me he acostumbrado
a que cada día salga el Sol por otro lado
a que las palabras suenen frías en verano
y  (a) que la distancia sea la dueña de mis pasos
No me he acostumbrado
a ir siempre deprisa y no pararme demasiado
a escuchar el viento y no poderle contestar
y (a) no ver sus ojos aunque sea una vez más.

Y si no sé  jugar a vivir
Me cruzo de brazos o intento seguir
No estaba en los planes que esto quedara así…  No me he acostumbrado. 
No me he acostumbrado…

No me he acostumbrado
a guardar las fotos que no quieres olvidar
a  contarte cosas sin saber si ya no estás
y  a respirar hondo cuando ya no puedes más.
No me he  acostumbrado
a que un reloj me diga si es tarde o temprano
a que las historias nunca sean de verdad
y que alguien (te) diga cuando o no puedes gritar

Chorus

Algo me ha gustado
Cuando ves a alguien  y te coge de la mano
Cuando una sonrisa sigue siendo un regalo
Y en una caricia sientes que todo ha pasado
Algo me ha gustado
Una puerta abierta en un invierno trasnochado
Esas  mariposas que no dejan de volar
Y una risa tonta que no puedes aguantar.

Chorus



martes, 22 de enero de 2013

La vida es mucho... para ser insignificante. Charles Chaplin

Hoy un magnífico poema de Charles Chaplin para reflexionar.
Qué lo disfruten.


¡Vive!

Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien.

Ya abracé para proteger.
Ya me  reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.

Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...

Tuve miedo de perder a alguien especial

y terminé perdiéndolo
¡pero sobreviví!
¡y todavía vivo!
No paso por la vida
y tú tampoco deberías sólo pasar... ¡Vive!

Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión.
Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante.





Charles Chaplin (Fotograma de la película Candilejas)

miércoles, 16 de enero de 2013

El gato de Cheshire

¿Recuerdan la sonrisa maliciosa del gato de Cheshire? Sí, la del famoso gato de "Alicia en el país de las maravillas". Pues ayer cuando me disponía a cerrar la persiana de mi habitación vi tras el árbol que está fuera, una luna con la misma forma y la misma posición que la que les cuento.


(con flash)

En la foto no se ve bien porque obviamente al ser de noche la cámara no lo puede captar del todo pero les aseguro que era exactamente igual. 


(sin flash)

Además, que estuviera tras el árbol me hacía recordar aún más si cabe a aquella imagen del famoso cuento.



Alicia decía que siempre había visto un gato sin sonrisa pero ¿una sonrisa sin gato?. Pero yo anoche me hacía otras preguntas; ¿era la Luna? o ¿era aquel famoso gato sonriéndome?. Quizás había venido a hacerme una visita... quien sabe.
Lo que tengo claro es que sea lo que sea, esa Sonrisa-Luna siempre me ha producido una sensación de  inquietud y desconcierto, y que se quede ahí posada en la rama del árbol hace que piense que esa Luna o ese gato quieran estar ahí por algo. 

Besos y "sonrían". :-)









sábado, 5 de enero de 2013

Noche de Reyes

Creo que la Noche de Reyes es uno de los días más especiales que tiene el año por no decir el más especial, y es que aunque uno ya no sea un niño la ilusión se respira por cualquier parte, por cualquier esquina, y eso llena el ambiente de un encanto y una magia particular.


Todavía recuerdo aquellas noches impacientes en las que nos costaba tanto irnos a la cama o de las incesantes preguntas de mi hermana: ¿pero cómo puede ser que les de tiempo a repartir todos los regalos en una sola noche?, ¿y cómo abren las puertas?. Yo era tan inocente que aquello ni me lo planteaba, pero mi hermana siempre fue más espabilada y no tardó demasiado en descubrir la verdad. Y claro, esa verdad no tardó mucho tiempo en serme revelada... Aún así, tal era mi inocencia que cuando me lo contó lo negué en rotundo y no porque quisiera seguir recibiendo regalos sino porque había destruido toda la magia, toda mi ilusión... Hoy todavía se lo sigo echando en cara, ja ja ja...

Lo curioso es que a pesar de aquello, los reyes siguieron viniendo año tras año...

Y es que a pesar de saber la verdad, yo me seguía sintiendo una "niña" y en cierta manera había una parte de mi que seguía creyendo en los Reyes Magos.
Pero claro, todo llega a su fin y la niñez no dura eternamente. Así que la mía de alguna manera llegó y fue un día cualquiera de un mes cualquiera y de un año cualquiera. Parecerá tonto, pero yo supe que me hice mayor uno de esos días como tantos otros en que fui a jugar con mis vecinas y, oh sorpresa, en lugar de jugar e ir a comer chucherías, el plan se había convertido en "quedar con unos chicos". ¿Chicos? pensé yo, ¿desde cuando?. Me fui tan enfadada que me despedí de ellas y me fui corriendo a casa.
Sí, ese día me di cuenta que me había hecho mayor y de alguna manera debía de asumir que tenía que abandonar mi niñez, al menos de cara a la galería, y fue tan decepcionante, tan traumático... 

Lo curioso es que a pesar de aquello, los reyes siguen viniendo, año tras año...
Gracias.


Que los Reyes Magos les traigan sus mejores deseos y NUNCA NUNCA abandonen a ese niño que llevan dentro.






viernes, 14 de diciembre de 2012

La varita mágica I

¿Quién no ha deseado alguna vez tener una varita mágica y que todos nuestros deseos se hagan realidad? Sobre todo en esos momentos en los que te juegas algo crucial o pasas por un momento delicado. Pues supongo que cualquiera.


El caso es que esta mañana en uno de mis paseos vi a un pájaro muerto por el camino y pensé, si tuviera una varita mágica le devolvería la vida..., pero el mundo real me devolvió a mi estado natural y seguí mi camino.



Según seguía andando e intentando dejar aparcados aquellos pensamientos vislumbré una gran flecha en los grises y desgastados baldosines como si me indicaran ir hacia algún lugar. El caso es que, decidida, seguí aquella señal y cuando observaba los castaños desnudos ya de cualquier hoja, vi una vigorosa e intrépida ramita que asomaba desde uno de ellos y que parecía decirme ¿quieres que sea tu varita mágica? Y yo la respondí, ¡oh, claro que sí, sería estupendo! Cómo iba a negarme a tal ofrecimiento.





Pero entonces recordé que cuando la naturaleza te ofrece algo tú debes devolverle otra cosa a cambio. Es más, dicen que si coges algo sin permiso las hadas de la naturaleza se enfadan muchísimo y te seguirán hasta hacerte la vida imposible. Así que acordándome de aquella vieja leyenda, y para evitar cualquier tipo de enfado, dejé unos hilos de mi roja caperuza como ofrecimiento a las hadas, ya que estas al ser terriblemente presumidas los utilizan para confeccionar sus elaborados y cautivadores ropajes.





Continuará...



domingo, 9 de diciembre de 2012

Hobbiton de Duero

Dentro de nada estrenan "El Hobbit", tengo que admitir que el libro no lo leí de pequeña sino hace unos años antes de que estrenaran en el cine la famosa trilogía de "El Señor de los Anillos" y la verdad casi que me gustó incluso más que el propio Señor de los Anillos. No sé pero me pareció más ingenuo y más mágico que los otros tres por aquello de que no había tanta batallita y todo eso. El caso es que la novela a pesar de que pudiera ir dirigido a un público digamos más infantil me encantó y por una parte me dio rabia no haberlo descubierto cuando tenía 12 años.

La cuestión es que este verano estando en un pueblecito cerca de Aranda del Duero descubrí un pequeño enclave que "echándole imaginación" parecía sacado de la misma "Comarca", vamos con sus montículos llenos de hierba y sus pequeñas puertecitas, de hecho algunos hasta tenían zona de porche con mesita y todo. El problema es que me dio algo de pena porque estaba sin regar y algo descuidado ya que los lugareños lo utilizan para guardar sus vinos y no para vivir.
Así que gracias al estreno de la peli me volví a acordar del sitio aquel y decidí rescatar una de sus fotos para hacerle al lugar un "lavado de cara" y así es como ha quedado.



Y la foto original del sitio es esta:



Vamos que poniéndole un poco de ornamento al lugar y regándolo con frecuencia, seguro que atraería a más de un turista de esos que van a comer cordero el fin de semana. Porque aunque en la foto solo se aprecien dos o tres casitas el lugar es mucho más grande ya que tiene hasta sus caminitos y sus farolas.
Y yo no es que tenga mucho sentido empresarial pero ya les digo que esto vendiéndolo bien y cuidándolo un poquito atraería a más de uno y a más de dos.

Se me olvidaba, el pueblo se llama Castrillo de Duero por si se quieren pasar a ver tan peculiar lugar y ya de paso probar alguno de sus vinos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Total, por uno que tire...

Hoy acabo de ver estos datos que me han puesto los pelos de punta:


La verdad es que había oído algo de esto pero no sabía que por ejemplo el del hilo de pescar pudiera durar tantísimos años.
Sé que muchas veces pensamos; ¡buah total por uno que tire! pero cuidado porque si todos hacemos lo mismo al final los océanos se convertirán unos siete mil millones de guarrerías por culpa del "buah, total por uno..".

Así que si lo que queréis es seguir disfrutando de placenteros baños en el mar y de bonitas estampas marineras hagamos un ejercicio de autoreflexión y pensemos en tirar esa maldita botella de plástico donde la corresponde, es decir a la papelera.



lunes, 26 de noviembre de 2012

El arte efímero

Me encanta hacer de vez en cuando estás cosas, estas que surgen de la nada. Seguramente que no tiene nada que ver con ninguna disciplina artística, pero por eso me gusta porque me permite ser libre de la anchura o no de un lienzo o de cualquier instrumento material que ya previamente ha sido creado para hacer tal o cual cosa.
Pero lo que más me gusta de todo es marcharme y dejarlo allí, en la inmensidad de aquel bosque solitario pero formando ya al mismo tiempo parte de él y de su paisaje.




domingo, 25 de noviembre de 2012

Las áreas de descanso

Hace tiempo que me vengo preguntando por qué es tan difícil -sobre todo cuando voy de viaje- encontrar un área de descanso que esté bien y cuando digo bien me refiero a que tenga sus mesitas, sus papeleras, su fuente con agua fresca y sobre todo con SOMBRA.
No sé a vosotros pero cuando viajo lo que menos me apetece es encerrarme en un local lleno de gente que espera a que le den una mesa. Lo que me apetece es estirar las piernas respirar aire puro, disfrutar del paisaje.


Y curiosamente en un viaje por Asturias encontré el que podría denominarse como el ideal.


Sí, este está en concreto cerca del municipio de Somiedo y como veréis tenía todos los requisitos para hacer una parada, comer algo y descansar.



Tampoco pretendo encontrarme un área de descanso como si fuera sacado de un escenario de los hermanos Grimm como es el caso, ¿pero de verdad que es tan difícil poder encontrar un sitio que pueda reunir el mínimo de las condiciones para poder parar y desconectar un rato de la carretera?




martes, 13 de abril de 2010

"Insolentes lectores nos tratarán como rameras. Miserables comediantes llevarán a la escena nuestras fiestas de Alejandría. Se representará a Antonio borracho, y yo veré algún jovenzuelo de voz chillona hacer de Cleopatra y dar a mi grandeza la postura de una puta."
S.

lunes, 31 de agosto de 2009

Princesas

Pirineos Orientales ( Francia )

Cascada ( Kakuetta ) por GGM

Gorges de kakuetta

Puente colgante ( Holtzarte )

Pantano de Irabia

gemelos

Bárdenas Reales